Adaptación al Cambio Climático: Cosecha de Agua de Lluvia con “Atajados” en Bolivia

Author: 

Goetter, Johanna | Picht, Hans Joachim

Publisher: 
Red Sectorial Gestión Ambiental y Desarrollo Rural América Latina y Caribe (GADeR-LAC)
Place: 
La Paz, Bolivia

En las regiones áridas de los valles interandinos de Bolivia prima la agricultura a secano. La cosecha de maíz, trigo y papa, entre los cultivos más importantes, está destinada principalmente al autoconsumo. Frecuentemente, los productores sufren la merma o pérdida de su cosecha causada por sequías o eventos climáticos extremos como lluvias torrenciales, heladas a destiempo y granizadas. Estas pérdidas ponen en p peligro la seguridad alimentaria de las familias campesinas, desmotivan a los productores a seguir con la actividad agrícola y ocasionan efectos de migración permanente hacia los centros poblados u otras regiones con falta de mano de obra no calificada.

Las lluvias se concentran en pocos meses del año - mayormente entre noviembre y abril – lo que significa que el período apto para la producción agrícola es corto. Además, la intensidad de muchas de las precipitaciones trae como consecuencia que buena parte del agua no puede ser aprovechado por las plantas, debida a la rápida escorrentía superficial. Pero, aún en época de lluvia suelen darse los llamados “veranillos”, es decir, tiempos prolongados sin precipitaciones que tienden a mermar las cosechas. Fuera de ello, el volumen total de precipitación tiene un alto rango de fluctuación, lo que dificulta la planificación de las actividades agrícolas.

Esta situación se agrava en algunas zonas por los efectos del cambio climático: Los agricultores registran un acortamiento de la ya corta época de lluvia, situación que confirman datos meteorológicos y un clima “impredecible” con más lluvias torrenciales, seguidas por “veranillos” frecuentes. El aumento de precipitaciones fuertes tiene como consecuencia que en los terrenos agrícolas de generalmente pronunciada pendiente hay más escorrentía superficial, causando la erosión del suelo fértil y disminuyendo la infiltración del agua lo que a su vez trae como consecuencia la disminución de la humedad en el suelo y un decreciente caudal en los manantiales y riachuelos. En aquellos lugares donde se registra además una notable subida de las temperaturas (medias y máximas) crece el requerimiento de agua de los cultivos por las tasas de evapotranspiración elevadas.

Por las características climáticas de la región andina, y más aún ante las tendencias del cambio climático, existe una alta necesidad de complementar la agricultura a secano con riego. En lugares donde no se puede aprovechar fuentes hídricas permanentes como manantiales y riachuelos, la alternativa consiste en colectar el agua de la lluvia.

Los primeros atajados, entonces llamados “q’hochas” o lagunas/lagunillas, fueron construidos por iniciativa propia de los campesinos (entre varias familias o por organizaciones de regantes), sin el uso de maquinaria pesada, aprovechando muchas veces excavaciones, resultados de la producción de adobes. Eran de menor tamaño que los actuales (máx. 300m³) y servían principalmente para abrevar el ganado o almacenar el agua del turno de riego familiar de pequeñas represas. En los ’60, familias que regresaban a la zona de Tarija desde Argentina, empezaban a construir atajados con el fin de regar cultivos de tomate.

Fue a finales de los ‘70 que se empezó a construir atajados a mayor escala y con el uso de maquinaria pesada (como tractores a oruga), primero en el Chaco Chuquisaqueño por CoDeCha/Corporación de Desarrollo de Chuquisaca y por el PERTT en la zona de Tarija. Otros, como el Programa Alimentos por Trabajo (Caritas Tarija), promovieron la construcción a “pulso”, o sea, con mano de obra de los interesados. Luego un creciente número de ONGs y programas de la cooperación internacional se dedicaron a proyectos de atajados, primero todavía de tipo rústico y de pequeño tamaño, luego mejorando el diseño y aumentando la capacidad de almacenamiento de agua, poco a poco.

La GTZ comenzó a apoyar la construcción de atajados en el marco del Proyecto Gestión de Riesgo y Seguridad Alimentaria en la Cuenca del Río San Pedro (PGRSAP) entre los años 2002 y 2006 en el Norte del Departamento de Potosí. Dando continuidad a esta iniciativa, el Programa de Desarrollo Agropecuario Sustentable (PROAGRO) de la GTZ puso en marcha en 2008 el proyecto de “Cosecha de Agua” que, entre otras medidas, también fomenta la construcción de atajados.

En los últimos años, también las entidades públicas han empezado a construir atajados. Por ejemplo, sólo en el municipio de Anzaldo en el departamento de Cochabamba se construyeron desde el año 2000 alrededor de 300 atajados por parte de la prefectura, la alcaldía, la Mancomunidad de Municipios de la Cuenca del Río Caine y la ONG CIPCA. También el Viceministerio de Recursos Hídricos y Riego ha encargado la ejecución de proyectos de atajados, por ejemplo en el departamento de Oruro.

Work regions: 
Latin America
Publication Type: 
Publication language: 
Spanish
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