Las Cooperativas de Recuperadores Urbanos en Argentina

Friday, 17 May, 2013 - 15:10
Cooperativa El Álamo

Por Fundación Agreste, corresponsal de InfoAndina

 

Si bien algunos pequeños municipios habían comenzado a mediados de los 90 con la recolección diferenciada de residuos sólidos urbanos y algunos procesos de tratamiento, como el compostaje y la reutilización de plásticos compactados, a partir de la crisis del año 2001 la recuperación de algunos materiales como plásticos y cartones tomó otra dimensión en la Argentina.

 

Los ‘cartoneros’ surgieron como la única forma de supervivencia honesta que encontraron muchas familias ante la falta oportunidades laborales y de ingresos estables. Actualmente, y renombrados como ‘recuperadores urbanos’, se han organizado en cooperativas, formalizando su trabajo, accediendo a elementos de seguridad e higiene y a capacitaciones.

 

La Ciudad Autónoma de Buenos Aires fue el primer municipio de Latinoamérica en reconocer formalmente a los cartoneros y a las cooperativas de recuperadores como los principales actores en la recolección diferenciada dentro de las grandes ciudades. Esto se debió en parte  al fracaso de las políticas de concientización orientadas a la ciudadanía a partir de la Ley de Basura Cero de la Ciudad, y también a la necesidad de reconocer a la cantidad, creciente al principio y constante después, de familias que se dedican a recorrer la ciudad separando lo reciclable de entre las bolsas de basura. Así fue que finalmente el pliego de licitación de recolección de reciclables en la Ciudad de Buenos Aires quedó íntegramente a cargo de las cooperativas de recuperadores urbanos.

 

A fines del 2012 estalló en los medios la preocupación por la basura en la ciudad, detonada por la acumulación y el consecuente mal olor en la calles, debido a que se dejó de recolectar la basura en la ciudad por conflictos de los rellenos sanitarios ubicados en los límites de la ciudad y la provincia de Buenos Aires. En ese momento el gobierno de la Provincia de Buenos Aires le puso un ultimátum a la Ciudad para que cumpla con la Ley Basura Cero, en la que está comprometida la reducción de residuos, pues al único relleno sanitario que tiene algo de capacidad le queda alrededor de dos años de vida útil.

 

En la actualidad las cooperativas de recuperadores urbanos de la Ciudad de Buenos Aires y el conourbano bonaerense recuperan todo tipo de materiales incluyendo papel, cartón, plásticos, metales, film y nailon, además de aprovecharse los muebles rotos y electrodomésticos descompuestos, que luego son reparados y comercializados en diferentes ferias.

 

Entre ciudad y conourbano son ya más de 4.000 cartoneros los que se han formalizado en cooperativas, mientras que aún quedan más de 30.000 sin formalización y sin programas de ayuda que los incluyan. Algunos municipios implementaron programas de inclusión masiva, como plantas sociales, pero aún no logran revertir la situación de miles de personas haciendo recolecciones directamente en el basural en condiciones infrahumanas, y donde se agrega el problema de los carreros, pese a la prohibición la tracción a sangre.

 

En las ciudades más grandes del interior del país se vive una situación similar. En los más importantes centros urbanos de la provincia de Santa Fe (Rosario y Santa Fe) a fines del 2012 se contabilizaban sólo 60 cartoneros cooperativizados sobre un total aproximado de 9.000 que recorren las ciudades. En la provincia de Córdoba hay sólo un programa que apoya a 150 cartoneros agrupados en dos cooperativas.

 

En agosto de 2012 se realizó el Primer Encuentro Nacional de Recuperadores Urbanos con el objetivo de que se reconozca y formalice a los recolectores urbanos. El evento fue convocado por la Subsecretaría de Comercialización de la Economía Social del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación y se centró en el intercambio de experiencias e ideas para la formulación de políticas públicas que incluyan esta actividad en el circuito formal de trabajo.

 

Cientos de cooperativas de todo el país recuperan residuos y los transforman en materia prima para nuevos productos. Algunas con el apoyo de los gobiernos locales, otras con el apoyo de empresas locales. Pero la labor mejora ampliamente si se cuenta con el apoyo de los vecinos a partir de la separación en origen, pues las cooperativas se centran en la recuperación de materiales secos. Por ello, la mayor parte de las cooperativas realizan también campañas para concientizar y enseñarles a los vecinos cómo separar sus residuos.

 

Los trabajadores insisten en un programa nacional para el reciclado a través del cual se abarque desde el pago por la recolección de estos materiales hasta la situación de los basurales y vertederos.

 

Fuente: Pagina 12 y Veintitres 

 

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