Los Andes

Wednesday, 15 February, 2017 - 14:37

Definir los Andes es una cuestión más difícil de lo que parece. En qué medida podemos ceñirnos al espacio ecológico de la puna, hanca, halca y zona quechua. Podríamos definirla por sus características climáticas y por la altitud. Podríamos así definir los Andes por su posición geográfica y características ecológicas como aquella zona caracterizada por bajas temperaturas y heladas nocturnas, donde se encuentra el límite del bosque e inician los pastizales alto-andinos. Los Andes se caracterizan por la presencia de recursos mineros o por la producción de granos y tubérculos andinos.

Es necesario mencionar también que desde el punto de vista productivo, gran parte de los Andes han sido poblados en la época de la conquista, al ser desplazados de las zona quechua hacia la puna por los hacendados, o llevados hacia las zonas de explotación minera en las zona de hanca. Zonas que son difíciles de cultivar y donde la actividad principal fuera de la minería es el pastoreo.

En esta zona se encuentran los auquénidos como fauna característica y han sido introducidos el ganado ovino y en las zonas más bajas el ganado vacuno. En la zona se combina la producción agrícola mediante técnicas de producción adecuadas como los andenes o los camellones para aminorar el frío y lograr cosechas. Es una zona poco propicia para la agricultura, donde sin embargo se ha logrado mediante un desarrollo agropecuario especializado y sistemas de producción complejos la sobrevivencia de las poblaciones.  En este espacio la migración es una estrategia de sobrevivencia de los pequeños agricultores (Trivelli et al., 2010).

La diferencia de exposición que presentan los Andes, permite variar las temperaturas en cada andén permitiendo así el cultivo de diversas especies. Es por ello que la característica de producción de los pueblos en los Andes incluye andenes en diversas alturas, lo que permite disminuir los riesgos ambientales de las heladas y la pérdida de cosecha (Golte, 2001). De esta manera se evita también el monocultivo y la consiguiente proliferación de plagas; siendo una excelente estrategia ecológica. Sin embargo, el mantenimiento de los andenes requiere una constante intervención y mano de obra, es una tarea que demanda bastante esfuerzo físico y que se ha ido abandonando a medida que los pueblos han entrado a la economía mercantil.

Otra forma de disminuir los riesgos en los Andes y asegurar la canasta familiar es mediante circuitos de migración temporal. Es así como los pastores buscan en la época seca las zonas donde existen aún pastos frescos, muchas veces se trata de llevar a pastar el ganado a los ecosistemas de lomas, que reverdecen entre julio y septiembre, como es el caso de las lomas de Atiquipa cuyos caminos de migración pasan desde las lomas hasta Ayacucho. Los comuneros conocen y practican estas rutas migratorias que les permiten asegurar el pasto para su ganado. Sin embargo, al entrar estos sistemas de producción al mercado se han perdido las rutas migratorias ya que es más rentable, en una economía de mercado, tener un trabajo asalariado en la costa, es así como el ecosistema de la loma disminuye por el sobre pastoreo.

También existen rutas de migración que conectan el bosque seco con los Andes. Muestra de esto es el  camino Inca que atraviesa el bosque seco y llega hasta la costa (Hocquenguen, 1998), donde los Incas podían abastecerse de pescado y marisco de los Manglares de Tumbes. El circuito del bosque seco resulta especialmente interesante ya que conecta, mediante la migración del ganado, el bosque seco con el bosque de Tumbes que es el punto más bajo de los Andes y donde por ello la flora y fauna de los Andes se comunica con la de la selva norperuana. Mientras el ganado, que conoce ya la ruta, migra sólo hacia el bosque de Tumbes, la población va en busca de leña y la recolección de mariscos del ecosistema manglar (Sabogal, 2009). 

Los circuitos de migración desde la sierra hacia la selva alta son también comunes, aunque más recientes. Los campesinos de la sierra migran temporalmente hacia la selva para ampliar su frontera agrícola o bien para completar sus ingresos por medio de la minería (Alegría, 2007).

La definición clásica de los Andes no incluye sus circuitos de producción característicos ni las conexiones sociales y de intercambio entre la sierra y la selva alta o entre la sierra y los valles costeros. Vemos entonces que ceñirnos a la definición de los Andes aislados sin considerar los circuitos de producción es posible si sólo nos referimos a describir los ecosistemas. Sin embargo, desde el punto de vista de la conservación sostenible de los ecosistemas andinos, es necesario considerar los circuitos de producción como parte de la dinámica que permite la sostenibilidad de los ecosistemas. Es por ello que se propone aquí una definición extendida de los Andes que incluya las estribaciones andinas hacia la costa y selva incluyendo así en ella a la Yunga fluvial y Yunga marítima.

Bibliografía

1.  Alegría, C. El mundo es ancho y ajeno. 2007. Planeta. 443 p.

2.  GOLTE, J. 2001. Cultura, racionalidad y migración andina. IEP. 144 p.

3. Hocquenghem A.M. 1998. Una historia del bosque seco. En: Bosques secos y desertificación. Páginas 231-254. En: Silva, A y Cornejo, C (editores) Bosques secos y desertificación. INRENA-Proyecto Algarrobo. Lambayeque.

4. Sabogal A. 2009. Untersuchungen zu beweideten Trockenwäldern mi Norden von Perú. Editorial VDM. ISBN: 978-3-639-14748-3. 212 p.

5. Trivelli, C; Escobal, J & Revesz, B. 2010. Desarrollo rural en la sierra, aportes para debate. Cipca, Grade, IEP & CIES. Lima. 356 p. 

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Sabogal, Ana
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Sabogal, Ana

Directora de la Maestría en Desarrollo Ambiental, Pontificia Universidad Católica del Perú.
Doctora en Ciencias Naturales por la Universidad Técnica de Berlin, con estudios de maestría en Desarrollo Agrario de la misma unversidad e Ingeniero Agrónomo por la Universidad Nacional Agraria La Molina. Profesora de la sección Geografía y Medio Ambiente de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Sus principales líneas de investigación son: ecología vegetal, regeneración de ecosistemas degradados y paisajismo. Con múltiples publicaciones sobre estos temas.

Las principales publicaciones del autor son:

  • 2014: Ecosistemas del páramo peruano
  • 2011: Estudio de la vegetación y el pastoreo en los bosques secos del norte del Perú con énfasis en la distribución de Ipomoea carnes Jacp. Editado en castellano por la Pontificia Universidad Católica del Perú y la Sociedad Geográfica de Lima.
  • 2011 Guía de plantas de la comunidad de Samanga (sectores El Toldo y Espindola) y del predio San Juan de Cachiaco (sectores San Juan y Totora). Con el apoyo del Instituto de Montaña y del Proyecto Páramo Andino.
  • 2009 E 2009: Investigaciones sobre los bosques secos pastoreados en el norte del Perú (Untersuchungen zu beweideten Trockenwäldern mi Norden von Perú). Editorial VDM. ISBN:978-3-639-14748-3. 212 p.
  • 2009: Estudio de los ecosistemas de Páramo, Frías. Sabogal & Watson Revista Zonas Áridas de la Universidad Nacional Agraria La Molina.
  • 2005 Asociación de cactáceas en el bosque seco del norte del Perú, estudio de caso Las Lomas, Jaguar Negro y Coto de Caza El Angolo. A. Sabogal & S. Zerbe. Revista Zonas Áridas de la Universidad Nacional Agraria La Molina N°8, p.1-7.
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