Argentina: El desafío de la ciencia es la vinculación con el sector productivo

Jueves, 8 Agosto, 2013 - 10:50

Por Fundación Agreste, corresponsal de InfoAndina

 

El Ministro de Defensa argentino, Agustín Rossi, y el titular del Consejo Argentino de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), Roberto Salvarezza, coincidieron en que el nuevo desafío de la ciencia argentina es lograr “una efectiva transferencia” de los conocimientos.

 

Las declaraciones tuvieron lugar en el marco del acto de inauguración de las Jornadas “Universidad, Ciencia y Territorio en la Década Ganada”, organizadas por la Subsecretaría de Gestión y Coordinación de Políticas Universitarias, que tuvieron por objeto abrir el debate acerca del papel de investigadores y docentes del nivel superior de cara a las necesidades del conjunto del pueblo argentino, y las perspectivas de desarrollo productivo, social y sostenible del país, en el contexto de integración regional.

 

El Ministro de Defensa argentino, afirmó que este “enorme esfuerzo” que viene realizando el Estado Nacional está estrechamente vinculado con otra transformación, la de la matriz productiva, por lo que el nuevo énfasis en la ciencia y la investigación tiene que contribuir al afianzamiento de “un modelo industrial que requiere incorporar valor agregado permanente”.

 

Una de las acciones más transcendentes del actual gobierno de Argentina ha sido recuperar y jerarquizar el espacio dedicado a la investigación, la ciencia y la tecnología. “Eso se refleja en la gran inversión presupuestaria, en la creación del Ministerio de Ciencia y Tecnología y la recuperación de investigadores que estaban fuera del país”, aseguró Agustín Rossi.

 

Del Ministerio de Defensa argentino dependen organismos fuertemente vinculados con el desarrollo científico y tecnológico, como Instituto de Investigaciones Científicas y Técnicas para la Defensa (CITADEF), Fabricaciones Militares y Fábrica de Aviones (FADEA).

 

“El desafío que nos queda para adelante es la vinculación entre el mundo del conocimiento y el sector productivo. Si tenemos muchos científicos, muchos técnicos, mucha investigación y no termina redundando en desarrollos productivos concretos que nos permitan ir cambiando nuestra matriz productiva, nos vamos a quedar solamente con la mitad del desarrollo”, agregó Rossi.

 

Por su parte, el titular del CONICET pronosticó que “dentro de 5 o 10 años vamos a ver un impacto real de crecimiento económico basado en la ciencia y la tecnología”, y agregó, “no podemos más que regocijarnos por encontrar un estado nacional en el cual nuestra actividad ha sido revalorizada y se plantea el desafío de articulación de la ciencia con la sociedad”.

 

En ese mismo sentido,  Roberto Salvarezza recordó que durante los años 90 se “intentó destruir el aparato científico tecnológico” y “la ciencia y la tecnología no tenían cabida en ese modelo agroexportador. Hoy en día nadie discute beneficios de la ciencia son un derecho para todos, y esto es muy importante en un país que es capaz de generar conocimientos como Argentina, que hoy está 21 en el ranking mundial en la producción de conocimientos de excelencia”, dijo.

 

Durante las jornadas se repasaron los principales avances en materia de educación superior, como la creación de nueve nuevas universidades y el crecimiento de la matrícula que, al día de hoy, ronda los 2 millones de estudiantes. En este sentido, hoy en día la inversión educativa representa el 6,4% del Producto Interno Bruto (PIB). En los últimos 10 años la Secretaría de Políticas Universitarias del Ministerio de Educación de la Nación pasó de contar con un presupuesto de 1.800 millones de pesos para el año 2003 al presupuesto actual de 23.000 millones de pesos.

 

La inversión en ciencia y tecnología es actualmente 0,65% del PIB. El presupuesto del CONICET creció 12 veces y este año cuenta con 2.889 millones de pesos a ser ejecutados. El 80% de los investigadores del sistema científico nacional se encuentran en universidades y son docentes de las mismas.

 

En las universidades, los docentes mejoraron su salario en más de un 800% (cargo testigo), crecieron las especializaciones y muchos forman parte del sistema científico que también se renovó generacionalmente, con 9.076 becas de posgrado y post-doctorado, y 6.939 investigadores formados (un 382% y 181% más que en 2003). Esto evidencia que la inversión en el desarrollo educativo y científico constituye una política pública destinada a promover a un sector profesional altamente especializado.

 

Del panel de apertura de estas jornadas participaron también la subsecretaria de Políticas Universitarias de la Nación, Laura Alonso, y la Decana de la Facultad de Periodismo de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), Florencia Saintout.

 

“Hay un voluntad política de revitalizar la ciencia y el sistema educativo por dos vías: la estructural, que tiene que ver con lo económico y la vía de lo simbólico; porque no hay ciencia sin la pasión por la construcción de un mundo mejor”, aseguró Florencia Saintout, Decana de la Facultad de Periodismo de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP).

 

La jerarquización de la actividad científica y la educación superior fue una decisión política estratégica, desde entonces el conocimiento y la formación de recursos humanos de alto nivel dejaron de ser vistos como un gasto, y hoy son la llave para alcanzar innovaciones productivas y desarrollo económico con inclusión social. Es una inversión que dejará su huella en las generaciones futuras.

 

A partir de esto es necesario hacer un balance de los logros alcanzados y evaluar los desafíos actuales y futuros, vinculados a los cánones y valores de la práctica universitaria para la construcción de un pensamiento crítico, colectivo e interdisciplinar. Queda claro que la educación superior y el desarrollo científico-tecnológico, no son conceptos neutros, sino instrumentos de poder que pueden producir cambios sociales.

 

 

Fuente: Telam | FiloUBA

 

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