Trágico Temporal en Argentina ¿y después...?

Miércoles, 24 Abril, 2013 - 13:46

Por Fundación Agreste, corresponsal de InfoAndina

 


Durante los días 2 y 3 de Abril las intensas lluvias sobre el noreste de la Provincia de Buenos Aires, Argentina, dejaron un saldo de más de 50 muertos y miles de afectados.

 

El temporal comenzó en la madrugada del 2 de Abril, día en que miles de habitantes de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, así como de San Martín y Vicente López (partidos de la zona norte del conourbano bonaerense) amanecieron con casas y cocheras inundadas, ríos en las calles y  barrios enteros sin energía eléctrica. Los barrios más afectados en la Ciudad de Buenos Aires fueron Saavedra, Nuñez, Belgrano, Villa Urquiza y parte de Palermo, algunos de ellos lamentablemente acostumbrados a las inundaciones cada vez llueve con mucha intensidad; otros de estos barrios, así como las localidades de la zona norte de Buenos Aires, llevaban más de 20 años sin registros de inundaciones.

 

Las pérdidas económicas de los vecinos se multiplican por miles, cientos de autos quedaron durante uno o dos días completamente bajo el agua, miles de viviendas (en cientos de edificios en once barrios de la Ciudad de Buenos Aires) durante casi una semana sin energía eléctrica y, por ende sin agua, comercios que perdieron toda o gran parte de la mercadería, y en algunos casos, también las herramientas de trabajo. Pero sin duda la más injusta de las pérdidas fueron las vidas, 8 personas fallecieron por diversas causas asociadas a la inundación en la Ciudad de Buenos Aires y el conourbano bonaerense.

 

En las últimas horas del mismo 2 de Abril se comenzaron a registrar las intensas lluvias en la Ciudad de La Plata, ciudad capital de la Provincia de Buenos Aires ubicada a unos 60 km de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y las localidades de Berisso y Ensenada. Allí los damnificados se multiplicaron, por un lado, porque la lluvia fue más copiosa e intensa además de que también afectó la ceniza caída a causa del incendio en la destilería de YPF en Ensenada, pero sobre todo, por tratarse de localidades donde predominan las casas en lugar de los edificios y porque las zonas afectadas son económica y socialmente más vulnerables.

 

En este caso las pérdidas económicas son innumerables y el trágico fallecimiento de más de 50 personas es el más significativo del lamentable saldo.

 

El temporal arrasó las ciudades y dejó también amplias discusiones políticas, que algunos aprovecharon en el contexto de un año de elecciones legislativas.

 

La pregunta central ¿qué acciones se están desarrollando en materia de adaptación y mitigación de los efectos del cambio climático? Quedó por momentos no lo suficientemente cerca de las discusiones que se desarrollaron por estos días.

 

Durante la primer jornada los medios (especialmente televisivos) se dedicaron a cubrir las protestas de los indignados vecinos que no encontraban más remedio que presentar quejas mediáticas, ya que al tratarse de un día no laborable por la conmemoración del Día del Veterano y de los Caídos en Malvinas, las oficinas públicas de los gobiernos locales no estaban abiertas y muchos vecinos aún se encontraban fuera de sus domicilios aprovechando las mini vacaciones de la Semana Santa extendida.

 

En los barrios afectados directamente por la inundación en la Ciudad de Buenos Aires las familias cuentan con ingresos entre medios y altos. En esta jornada surgieron allí desde incidentes con los grupos de rescatistas, que intentaban (como podían) colaborar con las necesidades más urgentes de los vecinos afectados (entre las que, naturalmente, el rescate de automóviles no es prioridad), hasta cacerolazos y cortes de calle por el corte de energía eléctrica que las empresas proveedoras del servicio decidieron realizar para evitar los posibles accidentes dadas las circunstancias.

 

Estas protestas y conflictos se diluyeron ante la tragedia de La Plata, no sólo por lo fallecimientos, sino porque allí la gente perdió absolutamente todo en menos de 3 horas.

Entonces fueron apareciendo poco a poco voces que intentaron explicar la tragedia identificando culpables. La mayor parte de las acusaciones en cuanto a las causas de la tragedia se orientaron a los gobernantes, en particular al Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, al Intendente de la Ciudad de La Plata y al Gobernador de la Provincia de Buenos Aires. En primer lugar, porque no hubo alerta meteorológica que permitiera (en especial a los vecinos de la Ciudad de Buenos Aires) tomar medidas de precaución como lo suelen hacer los barrios periódicamente afectados por las inundaciones; en segundo lugar, por falta de obras (algunas anunciadas y aún no implementadas, o por su falta de culminación).

 

Por otra parte se destacó la falta de planes de contingencia para situaciones como esta y no faltaron las palabras de ‘expertos’ que indicaron que todo esto es culpa del cambio climático.

No cabe duda que todas las intenciones por explicar el trágico acontecimiento nacen en gran medida de buenas intenciones por destacar cuestiones que hace falta considerar, pero no se los puede considerar aisladamente y como únicas explicaciones a la situación. Los hechos ocurridos responden tanto a cuestiones de variabilidad climática asociada al cambio climático, como a problemas estructurales de previsión que, por lo anterior, agudizan problemas históricos de pobreza y vulnerabilidad.

 

La falta de planificación del desarrollo urbano en la Ciudad de Buenos Aires y el conourbano bonaerense ha ido generando conflictos de diversa índole en los últimos años. Se han entubado arroyos, se han construido innumerables edificios sobre estos entubamientos y se ha avanzado descontroladamente en la urbanización de los barrios. No sólo se ha perdido biodiversidad irrecuperable en esta zona sino que se continúa expandiendo la urbanización sobre esta cuenca en la que escurre el agua de la llanura, contribuyendo a su aceleración especialmente cuando caen cerca de 400 milímetros en menos de 3 horas.

 

Desde distintos sectores se viene alertando desde hace años sobre la posibilidad de que se intensifiquen las tormentas, así como sobre otros muchos eventos ambientales que no podremos evitar, y frente a ellos es importante estar preparados. Pero en esta oportunidad faltaron planes de contingencia, de alerta temprana y adaptación a los impactos de esta y otro tipo de situaciones.

 

A casi un mes de la tragedia, las manos solidarias de miles de Argentinos continúan al frente de la asistencia a los afectados, incluso a través de la construcción y reconstrucción de viviendas, de escuelas y centros de salud, pero aún se esperan propuestas concretas en la agenda política para que se generen espacios participativos en los que se desarrollen políticas de prevención y gestión integral de riesgos.

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