Articulando agricultura, seguridad alimentaria y nutrición en los Andes: Oportunidades, desafíos y avances de la innovación en papa

Lunes, 26 Agosto, 2013 - 14:24

Por: André Devaux, Jorge Andrade-Piedra,  Miguel Ordinola / Centro Internacional de la Papa (CIP)

La papa en la región andina

La papa es una de las principales fuentes de ingresos y mano de obra en los Andes rurales. Sin embargo, los rendimientos promedios en algunos  países  aún son bajos: 13.7 t/ha en Perú, 7.8 t/ha en Ecuador y

5.2 t/ha en Bolivia, mientras que en Colombia se llega a 17.5 t/ha. Los bajos  rendimientos  en  estos países se deben al limitado acceso a innovación tecnológica, capacitación y crédito.

El  consumo   promedio   per  cápita anual  de  papa  durante  el  periodo 2002-2006, fue de 25.3 kg en Ecuador,  56.3  kg  en  Bolivia,  83.5 kg en Perú y 62.0 kg en Colombia, cifras que sobrepasan el promedio mundial (33.5 kg), a excepción de Ecuador. 

1.  Importancia  de  la  papa  y  la  seguridad alimentaria

Producción y calidad nutritiva de la papa

La   papa   es   originaria   de   los   Andes,   existiendo alrededor de cinco mil variedades nativas en este territorio. La población alto andina tiene un amplio conocimiento sobre su cultivo, consumo y comercialización, siendo un cultivo profundamente arraigado en la lógica del pequeño agricultor.

La  producción  de  papa  por  unidad  de  superficie  y unidad de tiempo es una de las más interesantes entre los alimentos básicos por su aporte a la generación y provisión  de  alimentos.  “Una  hectárea  de  papa  con siete toneladas  de rendimiento,  produce  un promedio de  130  mega  joules(1)   de  energía  digestible  por  día, comparado con los cereales: arroz con 150  y maíz con 145(2)”.  El  alto  rendimiento  energético  de  la  papa  se vuelve más  importante   en  regiones   donde   existen escasas alternativas productivas, como los Andes, convirtiendo a la papa en un alimento estratégico. 

Se conoce que una vez hervida, una papa de tamaño promedio proporciona aproximadamente la mitad de las necesidades  diarias de un adulto en vitamina  C, así como importantes  cantidades  de hierro, potasio y zinc. La papa contiene también cantidades importantes de vitamina B y proporciona oligoelementos  esenciales  tales  como  manganeso,  cromo,  selenio  y  molibdeno.  Además,  su  alto

contenido en vitamina C, mejora la absorción del hierro(3). Respecto a su peso en seco, el contenido de

proteína de la papa es análogo al de los cereales y es muy alto en comparación con otras raíces y tubérculos. Actualmente los científicos buscan desarrollar un valor nutricional agregado a la papa, con el mejoramiento de variedades o la biofortificación, como una alternativa para mejorar el estado nutricional  en las comunidades  rurales y en las poblaciones  urbanas pobres, donde las personas no pueden pagar o acceder a suplementos vitamínicos o alimentos enriquecidos. 

2. Pobreza y desnutrición crónica en el contexto regional andino

Aunque la pobreza y la desnutrición crónica se han reducido considerablemente  en la región andina, estos problemas continúan limitando la calidad de vida de una parte importante de la población en Bolivia,  Ecuador,  Perú  y  Colombia.  Las  tasas  más  altas  de  pobreza  y  desnutrición  crónica  se encuentran  entre la población rural, aun cuando todos estos países están experimentando  un rápido proceso de urbanización. (cuadro 1).

Se debe indicar que la desnutrición crónica infantil es un problema social muy importante porque a corto plazo incrementa en el niño su riesgo a morir y enfermar de ceguera (por falta de vitamina A). Además, produce deterioro neurológico, reduce la función inmune (deficiencia de hierro), retrasa el crecimiento, aumenta la susceptibilidad a las infecciones (deficiencias de zinc). También es importante porque  el niño  que  ha  sufrido  desnutrición  tendrá  luego  problemas  de  desempeño  escolar  y  de rendimiento cognitivo. Al afectarse el rendimiento cognitivo y la educación, la desnutrición repercute posteriormente en bajos salarios y pobre productividad. Por otro lado, está demostrada la correlación entre desnutrición y pobreza, siendo la desnutrición un factor de trasmisión intergeneracional de la pobreza. 

En las zonas andinas, una de las principales causas de la anemia y la desnutrición crónica infantil es la deficiencia de macro y micro nutrientes. En este contexto, la pregunta que surge es, cómo los sistemas de producción basados en papa pueden contribuir a mejorar esta situación (investigación  preliminar indica que la papa y particularmente  las nativas, pueden ser una fuente complementaria  de hierro y zinc). 

3. Hacia un modelo integrado para la agricultura, la seguridad alimentaria y la nutrición en los

Andes

La propuesta de intervención en seguridad alimentaria y nutricional se enfoca de manera integral y complementaria, como se percibe en el gráfico adjunto. Se actúa en el campo de los sistemas de producción, para aumentar la disponibilidad de alimentos, y en la generación de ingresos que faciliten el acceso a estos. De manera complementaria  a la mayor disponibilidad y calidad de alimentos, hay que asegurarse que estos sean consumidos en forma adecuada, trabajando en la educación nutricional de la madre, actor clave en el proceso. Este enfoque promueve la generación de innovaciones, como por ejemplo,  alternativas   para  enfrentar  el  cambio  climático, alimentos   con  mayor  contenido nutricional, diversificación de las dietas, mejoras en el uso de semilla, selección participativa de variedades, entre otras.

Esta estrategia se viene aplicando en sistemas de producción basados en la papa, en el marco de experiencias  como  la  del  proyecto  IssAndes(4).  Este  proyecto  promueve  acciones  de  educación nutricional, complementando los programas sociales que ya vienen operando en las regiones. La evaluación  realizada  indica que el consumo  de ciertas variedades  de papa nativas o biofortificadas

puede cubrir entre el 20 y el 25% de las recomendaciones de hierro y zinc —muy relacionados con la presencia de anemia o con la forma «escondida» de la desnutrición— necesarios para mujeres y niños menores de 3 años. Si a esto se le agrega la diversificación del consumo con otro tipo de alimentos (hortalizas, productos cárnicos, entre otros), los impactos nutricionales pueden ser más importantes. 

La necesidad de promover la innovación y articular intervenciones  

En función de lo anterior, una conclusión es la necesidad de que el Estado fortalezca los enfoques orientados a la seguridad alimentaria y nutricional en diferentes niveles (territorial, local y nacional). Las intervenciones del Estado deben aprovechar el gran potencial de la biodiversidad, los actuales sistemas de   producción   de   los   pequeños   productores   y también fortalecer la educación nutricional, especialmente de las madres. 

Con este enfoque de trabajo, el CIP y sus socios de la región andina, buscan responder a los retos que implica  integrar  agricultura,  nutrición  y  salud humana   e  interactuar   con  una  amplia   gama   de actores,  que  permitirá  fortalecer  la  innovación agrícola para la seguridad alimentaria a favor de los pobres.

 

(1) 1 mega joule = 239 kilocalorías. Según la Organización Mundial de la Salud, el consumo recomendado de energía diaria para mujeres es alrededor de 8megajoules y 10 megajoules para hombres. 

(2) Vries, C.A. de; Ferweda, J.D. and Flack, M.  1967.  Choice of food crops in relation to actual and potential production in the tropics.  Netherlands.  J. Agric. Sci. 15:241-8. Woolfe, J.  1992.  Sweetpotato and untapped food resource.  Cambridge University Press.  643 p.

(3)http://www.potato2008.org/es/lapapa/hojas.html

(4) Proyecto  IssAndes  (Innovación  para la Seguridad  y Soberanía  Alimentaria  en los Andes)  del Centro  Internacional  de la Papa (CIP), con el apoyo de la Unión Europea. <www.issandes.org>.


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